Frida Guerrera

Desequilibrio emocional, miedo y vergüenza, algunas de las afectaciones

Sufren múltiples daños sicológicos víctimas de abusos de Jean Succar

Alfredo Méndez

Las víctimas de Jean Succar Kuri, El Johnny, acusado de pederastia, presentan afectaciones sicológicas que las pueden marcar por el resto de su vida si no recurren a terapias profesionales.

Entre los desajustes emocionales que padecen las ahora adolescentes destacan síntomas de los síndromes de Estocolmo y de estrés postraumático, además de que presentan cuadros de bulimia y anorexia, padecen pesadillas recurrentes, insomnio, bajo rendimiento escolar y otras afectaciones colaterales.

Según consta en dictámenes médicos realizados a dos menores de edad que presuntamente fueron sujetas a abuso sexual por Succar en las Villas Solymar, ubicadas en Cancún, Quintana Roo, ambas tienen un “desequilibrio emocional constante” y “presentan miedo, irritabilidad, vergüenza, ansiedad, tristeza profunda, baja autoestima, sentimientos de estigmatización, rechazo del propio cuerpo y desconfianza”.

Los síndromes de Estocolmo y de estrés postraumático provocan, entre otras cosas, la repetición de conductas de evitación de estímulos relacionados con sucesos comunes, así como actitudes constantes de sensación de distanciamiento y extrañeza respecto de otras personas.

Otro dictamen pericial elaborado en 2006 por un sicólogo de la Procuraduría General de la República (PGR) confirma el “trastorno sexual” que padece Succar Kuri, mismo que lo lleva constantemente a incurrir en “actos de pedofilia”.

Incluso una sicóloga que atendió al empresario estadunidense cuando estuvo preso en Cancún recomendó en su momento a las autoridades penitenciarias que con urgencia sometieran a Succar un “tratamiento sicoterapéutico en contexto determinado”.

La recomendación de Verónica García, especialista de la Dirección de Prevención y Readaptación Social de Quintana Roo, incluye un informe sobre el perfil sicológico de Succar, quien “mantiene tendencias involutivas con características pedofílicas poco comunes de acuerdo con su edad”.

Además, el empresario padece “estados anacrónicos de ansiedad y baja tolerancia a la frustración sexual, lo que trae el infringimiento de las normas sociales; probabilidad alta de incidencias de conductas sexuales no legales y tendencias sicopáticas evidentes que lo llevan al estupro y a las sexopatías”, según García.

De su lado, el perito de la PGR Sandro Suárez Pérez advirtió que el trastorno sexual que padece El Johnny le provoca “problemas de identidad que lo llevan a incurrir en parafilias, en la modalidad de actos de pedofilia”.

Después de varias entrevistas, el sicólogo llegó a la conclusión de que “cuenta con una capacidad intelectual sumamente elevada y presenta una gran habilidad para la realización de negocios”. Agregó que las carencias económicas y la falta de afecto “propiciaron que el ahora interno priorizara lo económico por encima de lo afectivo, ya que utiliza su elevado nivel intelectual para allegarse de personas, pues gusta del reconocimiento.

“Actualmente Succar Kuri sufre incertidumbre por su futuro, ya que se siente atacado y perseguido injustamente, se victimiza y se angustia”, puntualizó.

Otros dictámenes periciales elaborados por las sicólogas Claudia Frondosa Aguilar y María de Lourdes Castro Pérez, a petición del juez federal Alfonso Gabriel García Lanz, refieren que dos de las niñas que presuntamente padecieron abusos de Succar Kuri enfrentan actualmente “desequilibrios emocionales”.

Las especialistas concluyeron que las afectaciones que padecen son “consecuencia de las experiencias resultantes de los encuentros con el estadunidense, ya que hay una gran dificultad para entender y acomodar, a su corta edad, una experiencia de tales dimensiones.

“La sexualidad adulta irrumpe en el proceso de desarrollo sicosexual de las menores, afectando el desarrollo de su imagen corporal que se está desarrollando; el cuerpo se vive con violencia por haber sido el espacio violado, marcado”, indicaron las sicólogas.

Actualmente ambas víctimas de El Johnny –de quienes se omiten los nombres para cuidar su confidencialidad– son representadas por el abogado Xavier Olea Peláez, también defensor de la periodista Lydia Cacho.

En entrevista con La Jornada, el penalista refirió que los testimonios de estas menores sobre los abusos sexuales que habrían sufrido de parte de Succar Kuri fueron presentados recientemente como prueba ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), para que la Procuraduría General de la República (PGR) pueda fortalecer su hipótesis de que El Johnny encabezaba una red mundial de delincuentes organizados dedicados a la pornografía infantil.

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