Frida Guerrera

En Omealca, Veracruz, es “natural” la violencia contra mujeres

Cati fue violada y acusada de difamación por su agresor

Guadalupe Fuentes Barco/corresponsal

Omealca, Méx., 24 oct 07 (CIMAC).- Aunque en la zona centro de Veracruz existen organizaciones que luchan por proteger los derechos de las mujeres, los casos de violación o incluso intentos de asesinato son vistos en los municipios de Omealca y Tezonapa como parte de la vida cotidiana de las mujeres, quienes desde niñas conviven con la violencia y crecen con el temor de ser agredidas por los varones.

Es el caso de Cati, una joven de 17 años, delgada y morena, con la belleza de la gente de tierra caliente, quien el 7 de octubre del año pasado cruzaba sola los campos de cultivo en Omealca.

Veía las garzas que volaban en parvadas sobre los cañaverales, donde ya nacían los quelites y pensaba con el día en que llegaría a la Universidad.

Caminaba rumbo a la casa de la maestra Ana, quien le entregaría unos libros para su próximo examen, que la acercaría más a la universidad y la alejaría de su época como vendedora de verdura o cortadora de papayas en el rancho de su tío.

Pensaba en eso cuando la alcanzó un hombre en una camioneta, se bajó del vehículo, le puso la mano en la boca y con la otra la amagó con una pistola obligándola a subir a jalones y empujones.

Ella pidió y gritó que la dejara en paz, pero el individuo, de nombre Braulio García Sánchez, la violó junto a los limonares.

Mientras escapaba rumbo a su casa escuchó las amenazas: “Si hablas, algo les puede pasar a tus padres cuando viajen a Puebla, con tu hermano el enfermo”.

Sólo hasta que murió su hermano se atrevió a decirle a su madre lo ocurrido, después vino la enfermedad, la depresión, la angustia las visitas al médico y la confirmación de un embarazo no deseado.

Cati fue contagiada de una infección de transmisión sexual por lo que tuvo que ser atendida en el Hospital Regional de Río Blanco, donde platicó a las trabajadoras sociales y a Margarita, la jefa de enfermeras, acerca de su deseo de interrumpir el embarazo.

Escribió, además, al gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, para pedirle ayuda, también pensó en el suicidio.

Finalmente, las psicólogas del Hospital Regional la convencieron de ser madre de un niño que no podría mantener y que ella no había deseado.

EL PROCESO LEGAL

Asesorada por varias personas acudió al Ayuntamiento de Omealca y pidió que citaran a su agresor. Allí, ante el alcalde Pedro Muñoz Mora, el síndico Rafael Marín y su familia, Braulio García Sánchez aceptó su “error” y se comprometió a apoyarla con la manutención del bebé.

En la Agencia Especializada en Delitos Sexuales de la ciudad de Córdoba existe la averiguación previa 35/2007, que Cati interpuso en contra de su agresor, con la cual él se sintió ofendido y dijo que no le otorgaría la ayuda prometida. Nunca fue citado de nuevo por las autoridades.

También buscó ayuda al subprocurador de la Zona Centro del Estado, Miguel Mina Rodríguez, donde fue recibida pero su petición no tuvo eco.

Hoy, Braulio García Sánchez se pasea en el municipio de Omealca en su camioneta, ha vuelto a su vida normal. Pero antes interpuso una denuncia por difamación ante la Agencia del Ministerio Público Investigador Regional de Villa Tezonapa.

Por ello, Cati y su padre fueron citados para comparecer el 29 de junio de este año ante el Agente del Ministerio Público Investigador Regional, Julio César Velásquez Jiménez, en ese municipio donde el presidente municipal, Luis Arturo García Sánchez, lleva los mismos apellidos que el violador.

Hoy Caty mantiene a su hijo vendiendo tamales, elotes y otros antojitos, pero aún quiere llegar a la Universidad.

Algunas organizaciones como la Federación de Mujeres Urbanas y Rurales, que encabezan las químicas Lorena López y Ana Hernández, están enviando escritos a la senadora Noemí Guzmán Lagunas y a la líder nacional del Partido Revolucionario Institucional, Beatriz Paredes Rangel, para que en su caso se haga justicia.