Frida Guerrera

Información electoral bajo la manga de Fox

Hugo Páez

Después del fracaso de los foxistas en el PAN, al ex presidente le importa poco el terrible daño que le hace al partido.
Sus dichos e imprudencias rebasaron por mucho lo anecdótico y se convirtieron en veneno puro para quienes lo llevaron a la Presidencia de la República.
PRI y PRD lo ven como una panacea, no quieren a Vicente Fox callado y reflexivo, por el contrario: envalentonado, torpe y explorando nuevas fronteras de la estupidez.
Nadie le niega el derecho a hablar, ni se trata de repetir la liturgia priísta de los ex presidentes; pero utilizar ese derecho, privilegiado por su nivel de ex mandatario, es una odisea que lo está desacreditando por el resto de sus días y dificulta el ambiente político al PAN.
Vicente no sabe parar, nos dio una muestra el martes negro en su campaña presidencial. En aquella ocasión, la pericia de su equipo y el desconocimiento de su verdadero perfil facilitaron revertir lo negativo, pero en estos momentos su reacción a la Comisión Investigadora del Congreso lo vuelve loco, cuando las posibilidades de éxito de la Comisión son tan remotas como todas las comisiones investigadoras: nada solucionan. Por el contrario, le quitan carga viva a la Secretaría de la Función Pública.
A Fox no le importa que el blanco final sea el PAN. Carga con el síndrome del político abandonado, que cuando se siente desfavorecido o mal pagado; a partir de ahí, el partido se convierte en lo peor, en un club de aprovechados, muy diferente a cuando estaban incluidos y eran parte de esa democracia “tan necesaria para el país”.
Vicente no es muy diferente al estándar de la clase política mexicana, pero muestra unos límites intelectuales mucho más bajos que la media de los presidentes del México moderno.
Indudablemente la mayoría pudo ser más transa, pero menos torpe y simplón. Es una ventaja comparativa para Felipe Calderón, porque el solo hecho de darle un uso coherente al lenguaje y controlar las ocurrencias, lo hace ver superior, pero una gran desventaja para su proyecto transexenal, que a pesar de facilitarle a su grupo el avance en el partido, golpea la imagen y dota de un arsenal a la oposición.
Probablemente el gobierno federal no actuará contra Vicente Fox porque no existen elementos que prueben ilícitos, o no quiere provocar que las imprudencias del ex presidente lleguen al delicado tema de la elección presidencial, tan esperado por el PRI y el PRD, donde me aseguran que Vicente tiene su arma secreta.