Frida Guerrera

Los candidatos republicanos muestran dureza ante inmigración ilegal, en un debate "en español"

Los candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos se ajustaron a su línea dura contra la inmigración ilegal el domingo en un debate en español, pese a los problemas que esa postura podría acarrearles frente a los votantes hispanos.

Los estadounidenses de origen hispano han apoyado el plan del presidente George W. Bush para garantizar a los inmigrantes ilegales un camino para obtener la ciudadanía, pero vieron con consternación como los legisladores conservadores hicieron fracasar el programa.

El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney defendió el haber despedido la semana pasada a una firma que cuidaba el parque de su casa, diciendo que lo había decidido porque la compañía había empleado a inmigrantes ilegales pese a que él le había dicho "en términos no vacilantes" que dejara de hacerlo.

"Vamos a terminar con la inmigración ilegal para proteger la inmigración legal," expresó Romney.

Incluso el senador por Arizona John McCain, cuya campaña casi colapsa cuando tomó una postura más compasiva hacia el tema, habló de la necesidad de mejorar la seguridad en las fronteras.

"No podemos premiar el comportamiento ilegal. Tenemos que arreglar la frontera," dijo McCain, y agregó: "No podemos permitir que esta nación inhumana o sin amor y compasión."

El debate, patrocinado por Univision, trató temas importantes para los votantes hispanos y se desarrolló de manera más caballerosa, a diferencia de los últimos encuentros similares celebrados por los republicanos.

El ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, que tuvo un duro cruce con Romney durante el último debate en noviembre acerca de quien de los dos había tomado una postura más blanda con respecto a la inmigración ilegal, pareció querer evitar que eso se repitiera.

Sobre la inmigración ilegal, Giuliani dijo que "esta es una situación en la que ninguno de nosotros ha sido perfecto. Todos nosotros hemos estado luchando con ella durante un tiempo largo."

El debate se produjo en un momento tenso en la carrera por obtener la nominación republicana a la presidencia.

Mike Huckabee, ex gobernador de Arkansas, ha superado a Romney y lidera muchas de las encuestas en el estado de Iowa, además de que algunas lo colocan en segundo lugar a nivel nacional detrás de Giuliani.

Iowa dará el puntapié inicial el 3 de enero a las primarias para elegir a los candidatos republicano y demócrata que definirán la elección presidencial en noviembre del 2008.

Un reciente sondeo del Centro Hispano Pew mostró que el 9 por ciento del electorado estadounidense en el 2008 será de origen latino, pero si el pasado sirve como guía los hispanos representarán apenas un 6,5 por ciento del electorado que votará.

Algunos expertos creen que los hispanos podrían ser un elemento decisivo en estados cambiantes.

Bush obtuvo el 40 por ciento de sus votos de los hispanos cuando en el 2004 ganó la reelección, pero los republicanos sólo recibieron el 30 por ciento de apoyo en las elecciones legislativas del año pasado.

Un candidato antiinmigración, el congresista por Colorado Tom Tancredo, rechazó participar del debate por su objeción al formato en idioma español.

Los candidatos estuvieron en gran parte de acuerdo en la mayoría de los temas, aunque un candidato con remotas posibilidades, el congresista por Texas Ron Paul, se ganó algunos abucheos cuando dijo que estaría dispuesto a conversar con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, un feroz crítico de Estados Unidos.

Tanto McCain como Giuliani señalaron que preferían lidiar con Chávez como hace poco hizo el Rey de España Juan Carlos, diciéndole "¿Por qué no te callas?."

Los republicanos también tuvieron duros términos hacia Cuba, manifestando que mantendrían el embargo comercial sobre la isla caribeña.