
Por Verónica Villalvazo
A los doce años una familia disociada, la soledad, el no saber donde era su lugar, en donde podía ser aceptado, llevo a Cristián las drogas, “es un mundo que al principio te parece, sencillo, lo más fácil”, sin embargo las drogas te conducen a la degradación más grande que hay, comento Cristián.
Un joven de 20 años que se acerco a pedirnos una cooperación para el Instituto de Rehabilitación y Recuperación en el Alcoholismo y Drogadicción S.C., (IRRAD) , con una personalidad un tanto extrovertida, Cristián accede a darnos una entrevista y con esto compartir un poco de lo mucho que a su corta edad ya ha vivido.
A los doce años llegó la marihuana, eso dice lo llevó a perder la escuela, por lo que entra a trabajar a un mercado junto con otro amigo del barrio empezaron a probar la cocaína y el cristal, “muchos de los que trabajan ahí la consumen para trabajar mejor, para aguantar la descargada de los camiones”, ese fue un buen pretexto, para probarlas todas, explica.
Entonces llegó la heroína a los catorce años, cuenta, cambio totalmente su vida, desde que empecé a consumirla, mi vida perdió rutina, muchos valores, me enamoré de ella, no hacía más que consumirla, comenta, como ese enamoramiento hacia ella “Heroína”, lo envolvió “empiezas a necesitarla, ya no podía estar sin ella, entré en una cadena donde solo era despertaba para consumir mi primer dosis, después pensar cómo conseguir el dinero para las demás”.
Entonces llega la decadencia, Cristián cuenta como ese vertiente le atrapó deje de bañarme, de comprarme ropa, de cuidarme, comenta que al estar ya atrapado en esa cadena el bañarse y cuidarse es sinónimo de perder el tiempo, lo único que existe es consumirla.
Sin embargo comparte, llegó a IRRAD, hace cinco meses y hoy se siente mejor sin necesitarla, los primeros meses fueron duros pero ya puede salir y ayudar al Instituto a juntar unos pesos, que ya no son para comprar más drogas.
Cristián sonriente le comparte a los jóvenes como el que deben aprender a confiar en sus padres, eso no es malo, lo malo es creerse solos, y entonces caer en la decadencia de las adicciones.
YO TE NOMBRO LIBERTAD, CREANDO CONCIENCIA
solo tengo mis ojos y mi mente como herramienta para trabajar.
VERÓNICA VILLALVAZO(FRIDAGUERRERA)





