Frida Guerrera

CLERO Y GAY

Los pederastas del clero, el Papa, políticos y empresarios –todo el poder- contra los matrimonios gay

Pedro Echeverría V.

1. Al iniciarse 2007, la destacadísima periodista Sanjuana Martínez publicó un libro: “Prueba de fe. La red de cardenales y obispos en la pederastia clerical”, en el que denuncia a dos prominentes dirigentes católicos en México: a los cardenales Norberto Rivera Carrera y Juan Sandoval Íñiguez. Al primero porque después de los escándalos de pederastia en México y Estados Unidos, siguió protegiendo a sacerdotes a pesar de las evidencias, con el fin de impedir a toda costa que sean juzgados en tribunales mexicanos. El libro de Sanjuana Martínez, prestigiada reportera, reabre la herida: aquí las principales víctimas son niños menores de 13 anos. Se demostró que la pederastia no se cura como si se tratara de una enfermedad pasajera. Sin embargo a pesar de estas denuncias que fueron internacionales, Rivera sigue hablando como si fuera una persona sana y honrada.

2. El cardenal Norberto Rivera advirtió hace dos días que la Iglesia católica no se va a replegar ni a dejar de expresar sus opiniones sobre la aprobación de matrimonios entre personas del mismo sexo y criticó a todos aquellos que quieren prohibirles "hablar en nombre de Jesucristo". Mientras tanto la dirigencia del socialdemócrata PRD, temblándole el cuello, en voz de Ortega, reconsideró su postura, y aseguró que ya no tiene intención de presentar una denuncia contra la jerarquía católica por la campaña de descalificaciones que ha emprendido en su contra. Rivera, así como los grandes empresarios y los medios electrónicos, han estado a la ofensiva defendiendo sus poderosos intereses mientras los partidos y los políticos –pensando solamente en los votos- se aliñan con el clero y los poderosos. No hay duda: en México dominan totalmente los llamados “poderes fácticos”.

3. Los poderes formales: ejecutivo, legislativo y judicial se someten a los poderes de hecho, a los poderes reales, que no son otros que el poder económico y el poder ideológico. Por un lado son los poderosos empresarios quienes determinan la política en el país en función del dinero que mueven y por otro los medios de información (TV, radio, prensa escrita), el clero y la escuela, son quienes se encargan de manipular la conciencia de la población con el fin de que esté al servicio del poder. Como siempre ha sucedido el poder de derecho, las instituciones políticas del Estado, se someten al poder de hecho, al real poder. Por eso cuando se piensa que Calderón tiene el poder en realidad él es un simple monigote que hace lo que le ordenan los Slim, Azcárraga, Zambrano, Salinas Pliego, Servidje y demás multimillonarios dueños de inversiones y ganancias.

4. Hace ya por lo menos un milenio la iglesia impuso totalmente su poder y, en nombre de Dios o Jesucristo, estableció una serie de principios, leyes y normas, por las que la sociedad tendría que regirse. Bodas entre hombre y mujer, familia monogámica (“base de la sociedad”), relaciones sexuales para procrear, la masturbación como pecado, la homosexualidad como una enfermedad, hijos bien educaditos por la iglesia, etcétera. Desde entonces, en la medida que la iglesia adquirió mayor poder se sintió propietaria –no sólo de las más extensas tierras y riquezas sino que también de la conciencia, es decir, de la manera de cómo se deberían conducir los seres humanos. Contradecirla era desobedecerla, retarla y quien lo hiciera tendría que someterse a sus sanciones y castigos. En México hizo dos guerras: la de Reforma en el XIX y la Cristera en el XX.

5. La iglesia impuso sus creencias inamovibles hace ya más de mil años y, aunque ha ido adaptándose para no morir, ha mantenido principios con los que ha asegurado su poder terrenal. Pero la iglesia ha concentrado sus poderes usando una gran estrategia política que consiste en aliarse a las clases más poderosas del país en que se mueve. La iglesia desde el cuarto siglo de nuestra era nunca en su historia ha sufrido penalidades, por el contrario ha sido propietaria de enormes riquezas materiales. Por ese motivo –para conservar su “status”, es decir su poder, siempre responde de manera violenta ante cualquier amenaza que sufre a sus principios de dominación. Ha sido la causa de las guerras a que ha llamado y de las grandes amenazas que ha proferido contra cualquier gobierno o Estado Laico como el surgido en México a mediados del siglo XIX.

6. Los liberales juaristas se enfrentaron a ella en aquella guerra de Reforma (1858-60) pero luego Porfirio Díaz en sus 35 años de gobierno (1876-1911) negoció con ella otorgándole privilegios y todo en santa paz. Luego la revolución y los primeros gobiernos (1917-29) se confrontaron con ella obligándola a someterse a las leyes, pero terminada la guerra Cristera la iglesia obtuvo privilegios concedidos por el gobierno y vino la santa paz. Pero a partir de 1982, los gobiernos neoliberales decidieron devolverle la mayor cantidad de privilegios posibles y en eso estamos: Salinas, Zedillo, sobre todos los gobiernos derechistas y religiosos del PAN han brindado todos sus apoyos para que el clero –desde los púlpitos y sacristías- participe en política y apoye de manera abierta a los candidatos derechistas. En estas estamos.

7. Ningún partido o político pro electoral se atreve a enfrentar resueltamente al clero, a los poderosos empresarios y a los funestos medios de información, a pesar de ser los principales culpables del desplome económico del país; López Obrador lo ha hecho pero débilmente y con enorme cuidado para no molestar a la audiencia. Son esos “poderes fácticos” los que dominan en todos los niveles de México con el apoyo de los EEUU y cuando surge cualquier crítica hacia ellos inmediatamente lanzan toda su batería para destruir al oponente. Así el cardenal Rivera nunca fue castigado por delitos de encubrir a pederastas; los medios de información electrónicos siguen monopolizando y tergiversando la información y los poderosos empresarios siguen acumulando cuantiosos capitales dejando a los trabajadores en la miseria. ¿Debemos esperar que Ortega se arrodille para besarle el anillo al Cardenal?

pedroe@cablered.net.mx

Mensaje de Andrés Manuel López Obrador al pueblo de México.

Rechaza la JFCA recurso de revisión del contrato colectivo de trabajo del SME


Es otra marranada de Javier Lozano: Martín Esparza; presentará amparo contra la resolución

Foto
Martín Esparza, dirigente del SME, acompañado del abogado José Antonio Miranda, realizó en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje el trámite para la revisión del contrato colectivo de trabajoFoto María Meléndrez Parada
Alma E. Muñoz
Periódico La Jornada
Martes 12 de enero de 2010, p. 6

El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) interpuso ayer, ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA), un recurso de revisión de su contrato colectivo de trabajo (CCT) para darle vigencia por dos años más, y seis horas más tarde la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) envió un comunicado de prensa en el cual señala que el órgano jurisdiccional resolvió declarar improcedente la solicitud.

Martín Esparza, secretario general del SME, advirtió que presentarán un amparo contra la resolución. La junta es un área administrativa, no puede resolver la terminación de un CCT cuando lo judicial aún no se resuelve. La notificación es otra más de las marranadas del secretario del Trabajo (Javier Lozano).

La STPS señaló, en comunicado de cuatro párrafos, que la JFCA “determinó negar el trámite, en virtud de ser un hecho público y notorio, que no debe ser demostrado, que con fecha 10 de octubre de 2009 el Ejecutivo federal emitió el decreto mediante el cual extinguió el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro (LFC), mismo que fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de octubre de ese mismo año”.

Además, que ante la junta especial número cinco de la JFCA se tramita la aprobación de la terminación de las relaciones de trabajo y, por ende, del CCT que regía en el extinto organismo descentralizado.

Como la solicitud fue dirigida al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a juicio del tribunal laboral ambas entidades no son sujetos obligados para ninguno de los efectos que pretende el SME.

La directiva del sindicato de electricistas interpuso cerca de las 12:30 del día la solicitud de revisión de su CCT, con el abogado José Antonio Miranda como su representante legal. Una vez presentados los documentos correspondientes en la oficialía de partes de Asuntos y Conflictos Colectivos de la junta, se entrevistaron durante algunos minutos, en privado, con la secretaria general de Conflictos Colectivos, Esperanza Bonifaz, a quien le explicaron que, en los términos de ley, el CCT del SME está vigente.

Eduardo Bobadilla, secretario del trabajo del SME, aclaró a sus compañeros –que se congregaron fuera del inmueble de manera pacífica y sin obstruir vialidad alguna, en respeto a la tregua de tres días– que la revisión de su contrato la presentaron conforme al artículo 399 de la Ley Federal del Trabajo.

Esparza, en entrevista previa, aclaró que su CCT disminuyó 60 por ciento su valor, por el número de electricistas que ya se liquidaron, de manera que la plantilla de trabajadores que no lo hemos hecho costará en promedio 3 mil millones de pesos.

Confió, en esos momentos, que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, atienda, antes de las 18 horas de hoy, el llamado del grupo de notables para resolver el conflicto originado por el decreto de extinción de LFC.

“Si el gobierno no acepta los criterios de los notables, no sé qué quiere; no sé si busca que el conflicto se resuelva a través del derrame de sangre, que maten a trabajadores o sigan encarcelando gente. Creo –aseguró– que esto merece la atención de Gómez Mont.”

Aclaró que en caso de instalarse la mesa de negociación, Javier Lozano sólo debe acudir al final a firmar, porque para otra cosa no tiene caso. No ayuda, al contrario, encona más, polariza y genera más conflictos.

Por la tarde-noche, en el auditorio del SME se reunieron representantes de diversas agrupaciones sociales, políticas, sindicales y estudiantiles para aprobar el plan de los insurgentes, como denominaron a su estrategia de lucha contra el gobierno para este año.

Acordaron iniciar el proceso de construcción de lo que podría denominarse congreso social o constituyente. Las tareas son realizar la huelga política nacional para mediados de marzo o abril; reactivar el consejo nacional de huelga y trasladarlo a los estados; organizar la huelga general de pagos de luz, agua, predial, tenencia y otros servicios, lo que llamó el electricista Fernando Amezcua la desobediencia civil.

Además, integrar la demanda por aumento salarial de emergencia; organizar un recorrido nacional para informar sobre sus demandas y acciones; organizar una campaña propagandística casa por casa a fin de contrarrestar la ofensiva mediática, y continuar exigiendo la revocación de mandato de Felipe Calderón como Presidente de la República.

Para ello integrarán un comité organizador con intelectuales y artistas, entre otros, para elaborar una propuesta alternativa de celebraciones por el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución.

¿Qué renuncie Calderón?

Pedro Miguel
Facebook y Twitter hierven. Allí es posible encontrar, en cuestión de días, de horas y hasta de minutos, eco a convocatorias ciudadanas plausibles; en esos sistemas aflora, con facilidad pasmosa, el sentido común, la mayoría de las veces contrario a la sinrazón de Estado que padecemos y que es, en el fondo, fachada de una razón meramente financiera, cauce para negocios lícitos o no tanto. Al igual que otros, el llamado a juntar un millón de firmas en demanda de la renuncia de Felipe Calderón a su cargo malhabido ha sido muy exitoso: en cosa de 20 días ha recibido cerca de 140 mil adhesiones.

El éxito –incluso mayor al que tuvo el exhorto a boicotear esa inmundicia ética y fiscal llamada Teletón– es un pálido reflejo de los agravios perpetrados por el político michoacano en 37 meses de ejercicio autoritario, depredador, insensible y torpe del poder. En ese lapso, Calderón no ha cumplido nada de lo que prometió y, en cambio, ha llevado al país a simas sin precedentes de violencia, miseria, arbitrariedad, corrupción, desempleo y, en suma, desesperanza. El calderonato se ha conducido con mala fe y mendacidad desde que era candidatura inflada, luego impuesta en Los Pinos por los poderes constitucionales y por los fácticos; a esas características se agrega la subsecuente inoperancia presidencial, que ha desembocado en catástrofe y que da motivo de alarma y exasperación hasta entre las filas de quienes lo pusieron. La petición de renuncia está, pues, plenamente justificada y en el país pululan los motivos para desear una abreviación de esta desventura sexenal.

El dinamismo y la fluidez de la circunstancia hacen pensar que muchas cosas antes impensables son, hoy en día, posibles: puede ser que no pase nada pero podría ocurrir, también, que una iniciativa en principio aislada y poco relevante en términos demográficos se volviera una bola de nieve y que fuésemos testigos de una dimisión presidencial bajo la presión de un clamor social generalizado.

Que renuncie Calderón. Sea. Imaginémoslo. Y después, por ejemplo, algo así: la negociación acelerada –uno quiere pensar que aún no ha ocurrido o que no está ocurriendo– entre los verdaderos capos de los poderes fácticos y el remplazo del defenestrado por un nuevo consejero delegado de los verdaderos mandantes, es decir, de la oligarquía mediática, política y empresarial, con el apelativo que gusten: Gómez Mont, Ortiz Mayagoitia o Manlio Fabio, o cualquier otro; de esa forma, el poder real se habría liberado de un lastre, obtendría una oportunidad de oro para ensayar su recomposición y dejaría a la sociedad fascinada con un triunfo de humo, con un desahogo en falso tras del cual el único cambio sería el del nombre del ocupante de Los Pinos. Claro que los sucesos también podrían tomar un curso distinto al sugerido.

Sin afán de minimizar el saldo horroroso del calderonato, no debiera olvidarse que hay vías de acción más sustanciales que un recambio presidencial: el desarrollo de formas perdurables de organización de la sociedad para que ésta pueda hacer realidad, en cualquier circunstancia, y sea quien sea el gerente en turno, el precepto del artículo 39 constitucional: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. En otros términos: en ausencia de un tejido organizativo sólido que garantice, desde abajo, el control de los ciudadanos sobre las instituciones –poderes de la Unión, gubernaturas, entidades autónomas, partidos...–, un recambio presidencial no garantiza, por sí mismo, que se instauren las condiciones para reconstruir el país de la situación ruinosa en que lo han dejado los gobiernos de la mafia político-empresarial que se han sucedido de 1988 en adelante.

Reflexiones aparte, la renuncia de Calderón sería un motivo de alivio, y hasta de alborozo, para muchos millones de mexicanos, y también podría ser que con ella se presentara la posibilidad de empezar a reparar el magno desbarajuste que ha provocado.